Reflexiones de una mente enferma

Considerando el resultado no puedo afirmar o negar una u otra postura radical que se ha tomado referente a la famosa consulta sobre el NAICM, sino todo lo contrario, es decir sólo puedo expresar lo que mi juicio (torcido, miope y carente de sentido común, pero muy mi juicio) alcanza a entender.

Sin hacer demasiada numeralia, pues más allá de cuantos participaron o el abrumador 69.9% de mexicanos que se expresaron a favor de una de las opciones, creo que hay varios tópicos que valdría la pena resaltar, antes que sumergirse en banalidades.

Desde mi visión y de acuerdo a lo que mi memoria (corta, pero memoria al fin) recuerda de la campaña de nuestro popular pejidente, desde un principio se opuso a la construcción del NAICM en Texcoco, decisión que en principio entendí él había tomado, con base, quizá, a las diversas investigaciones y asesorías hechas y dadas por expertos, y no como una mera ocurrencia o negativa a todo lo que le pareciera realizado desde la oligárquica mafia del poder, luego entonces, ¿para qué la consulta si era ya su voluntad?

En definitiva la consulta, un ejercicio hecho por y desde la bases morenistas, que, dicho sea de paso, le pusieron mucho empeño y galleta, porque eso de estar desde las 8 hasta las 6, con estos días (al menos en el municipio donde vivo), que de mañana estuvo haciendo frío, al medio día calor y en la tarde frío de nuevo, no es cosa fácil; sin embargo nos deja más dudas que respuestas, sobre su operación, sobre la certeza de que nadie metió mano negra (luego con tanto expriísta reformado, uno siempre recuerda que las recaídas pasan en los momentos de más tentación), sobre las fallas en su sistema (cualquier parecido con alguna cita que se le enjareta a Don Manuel Barttlet es mera coincidencia), sobre la cantidad tan reducida de casillas que se instalaron (sobre todo porque era una consulta nacional), sobre la poca de difusión que de manera local se realizó, y, finalmente, sobre el tema en sí.

Aclaro, porque luego me quieren linchar (como se suele hacer cuando uno se atreve a pensar en tiempos en donde hacerlo atenta contra los maniqueos), no estoy a favor o en contra de uno u otro proyecto, encuentro pros y contras, sin embargo, reconozco que no poseo los elementos mínimos necesarios para poder elegir uno u otro, por lo que me parece sumamente irresponsable ser comparsa de este show.

Ahora, debo decir que el hecho de realizar una consulta a la ciudadanía sobre un tema que le afecte o sea de su interés (no como el NAICM), es algo que defiendo y espero se empiece a realizar de manera constante, es más, voy más allá, creo que las consultas no debieran ser nacionales, o no todas, sino locales, distritales o municipales.

Me explico, algunos de los que seguimos creyendo en los Independientes (cada vez somos menos, y a estos menos cada vez se nos tacha más de ser partidistas, porque en la cabeza de los fieles seguidores de uno u otro partido no cabe la idea de que podemos dialogar con todos), tenemos la loca idea de que nuestra democracia, representativa, debiera transitar a ser participativa, de tal manera que los gobiernos y los representantes como miembros de los Ayuntamientos, Diputados locales o federales y Senadores (quizá los últimos, en menor medida) tendrían que consultar más seguido al pueblo bueno que los eligió, o no, en los temas que los afectan o interesan  directamente; qué fácil es opinar sobre un aeropuerto cuando la única información que poseo es que representa a la mafia del poder, o que si se cancela México arderá en los sótanos  del FMI; pero asuntos como querer enajenar 5 predios municipales, es cosa sobre la que sí me hubiera gustado opinar; o sobre las modificaciones sobre la venta de alcohol y la despenalización que se dio a quien le venda a menores. Vamos, empecemos a cambiar el esquema, pero vallamos por cosas sobre las que verdaderamente podemos opinar.

Aunado a esto, fortalezcamos o hagamos un marco jurídico para que esta participación de la sociedad en las decisiones sobre tal o cual acción o reforma sean una realidad y tengan, no sólo legalidad, sino reglas claras. Como ejercicio de la ciudadanía, la consulta me pareció bien (a ver si no me linchan los detractores, pero es mi opinión y si no les gusta, ni modo), la cantidad de gente que emitió su opinión, me pareció muy pobre, el veredicto de los que participaron aplastante, los comentarios de uno y otro bando lamentables.

Así las cosas en un país en donde el próximo presidente pareciera que quiere meter mano en todos los organismos que son autónomos, pero para una validar algo previamente decidido requiere de una consulta al pueblo, aunque sólo considere una cuarta parte de los municipios de este país.

Así las cosas en un país donde los que van a ser oposición no lo saben ser y sólo saben radicalizar (quizá porque hoy quienes dominan les funcionó; bueno muchos de ellos no se han dado cuenta de que ganaron).

Así las cosas, pues con esta consulta, ganara la opción que ganara, nosotros seguimos perdiendo.

 

Rodrigo O. Pérez Moo

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