No hay muchos días así

campeones

Tan urgidos de algo a que asirse, tan necesitados de algo de que sentirse orgullosos, tan acostumbrados a una mala vida y al desprecio, que para lo sociedad mexicana el triunfo de la selección es agua en el desierto. Victoria histórica, hito nacional y otras descripciones épicas escuché y vi en diarios y noticieros; tan grande fue el suceso y tan formidable el rival, que de ninguna otra cosa se habló ayer. Gran regalo para el Día del Padre.

La realidad, pese a que no falta quien asegura que la victoria de la selección mexicana es producto de intereses de grupo y forma parte de un elaborado plan nacional e internacional, es que el resultado del partido beneficia a todos, pero principalmente a la clase política.

¿Cómo criticar a la sociedad? ¿Cómo podríamos decir que se exagera? ¿Cómo limitar el festejo y la alegría del domingo?, ¿cómo? Me explico, tenemos un cierre de sexenio funesto, una incontrolable alza de precios; la gasolina casi a dólar el litro, el gas a más de medio dólar el litro y el mismo dólar a casi 21 pesos.

Violencia, asesinatos, robos, desaparecidos, impunidad, falta de empleo, y el eterno golpeteo que la clase política propina al pueblo, son algunos de los factores que nos mantienen hundidos, sobajados, humillados, desolados, dolidos; si a ello le sumamos nuestra propia forma de ser, corrupta, doblemoralista, insatisfecha, floja, dormida, desinteresada, descuidada; pues nos topamos con una cocción que está llenando de presión insalubre a ésta, nuestra sociedad, sin que tengamos una válvula de alivio.

Un factor que se cuece a parte, el proceso electoral de este 2018, las elecciones más competidas de la historia (cada 6 años es lo mismo), el momento de que México cambie o siga en lo mismo (aunque el cambio signifique más de lo mismo). Este proceso electoral se ha encargado de polarizar las postura de los mexicanos, hoy ser pejistas es motivo de ser blanco de  ataques y ser sometido al escarnio público, hoy ser anayista es motivo de ser blanco de ataques y ser sometido al escarnio público, hoy ser meadista es motivo de ser blanco de ataques y ser sometido al escarnio público (aunque aquí sí hay motivos válidos pero no justificables, disculpen si les incomoda). El caso es que los mexicanos estamos divididos en 5 posturas, 4 que son a favor de los candidatos y que defienden las incongruencias de éstos a sangre y espada, y los que en este momento aún no logramos decidir a quién debemos darle el beneficio de la duda o que están a punto de mejor no ejercer su derecho a elegir; nosotros, los que estamos en el último supuesto, ni asomamos la cara porque de prianistas o primores, o del mote que hoy se ponga de moda, nos tachan.

En lo particular creo que se magnifica la victoria contra los alemanes, podrán criticar mi forma de pensar, pero mi razonamiento lo hago pensando que los jugadores de ambas escuadras son profesionales, juegan en equipos de primera división, se ganaron su lugar en el mundial, se prepararon física y mentalmente, tienen dos piernas y ninguna discapacidad motriz, están en igualdad de condiciones, tienen ventajas físicas y desventajas en relación a sus contrincantes; es decir, no debiera haber una razón por la cual no podrían ganar.

Para finalizar con el futbol. Gracias a la selección por dar un respiro a esta sociedad tan necesitada de buenas noticias, gracias a los medios masivos de información por permitir que prácticamente todo México viera este partido, gracias a los grupos de poder ocultos por permitir que Alemania se dejara ganar para que los mexicanos tuviéramos un respiro (esto lo escribo con un poco de sarcasmo, perdonen mi atrevimiento).

El hecho es que somos nosotros, la sociedad quienes nos negamos a tener motivos de felicidad, tal y como sucede con las personas adictas a las relaciones tormentosas, que se quejan de los abusos de su pareja, de las infidelidades, de los golpes, de la violencia sexual, de la falta de amor, pero que no se atreven a voltear a los lados y descubrir que hay otras opciones, y que celebran y suspiran cuando les regalan un ramo de flores o un mísero chocolate y un beso en el cachete. Así nosotros, al menos en el tema deportivo.

Ejemplos: dos medallas de oro obtenidas para nuestro país en el Mundial de Natación Artística, medalla de bronce en trampolín de 3 metros sincronizados en el mundial de ese deporte, medalla de oro y dos de bronce en el Mundial de Gimnasia Artística, plata y bronce en el Abierto de Luxemburgo de Taekwondo, y por último 69 a 0 por parte de la Selección Mexicana de Football Americano en el mundial de universitario de ese deporte contra Corea del Sur.

Tenemos mucho de que sentirnos orgullosos, solo falta que giremos la cabeza y veamos que hay más deportes que el futbol, hay otros atletas a quienes debemos enaltecer, a quienes debemos apoyar, a quienes hace falta patrocinar, no solo la selección de soccer, a quienes no les resto mérito, pero sí aseguro que no son los únicos.

Como sociedad aun nos falta madurar mucho, tan es así que no exigimos a nuestros gobernantes, a nuestros representantes, no somos capaces de respetar (filas, formas de pensar, turnos, personas, normas, etc.), y, obviamente, nos falta poner atención en algo más que el futbol.

Al final, disfrutemos del y los triunfos de nuestras selecciones, que no hay muchos días así.

Rodrigo o. Pérez

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