“Una Mentirita”

Hay cosas que me recuerdan otras tantas, la cara de algunas personas me traen a la mente gente que conocí o frecuenté; los aromas de algún lugar me remonta a momentos pasados. Así hechos históricos se repiten incansablemente, cosa que no pasa desapercibidas a quien haya leído algo más que los libros de historia de la SEP.

El pasado viernes, Black Friday, Fidel Castro Ruz decidió dejar de fumar sus habanos para, como decimos los mexicanos, “chupar Faros”. De inmediato las redes sociales se llenaron de comentarios, los protoizquierdiastas maoístas que, desde sus Macbook Pro (muy de izquierda), escribían y ensalzaban la figura del prócer cubano; por otro lado, los derechosos recalcitrantes prendieron veladoras y adoraron al Dios Dólar por haber librado a este impoluto mundo del tercer o cuarto anticristo.

No conozco Cuba, he bailado con algunas hijas de esa maravillosa isla, he platicado con algunos cubanos (uno de ellos pedía en el bar “una mentirita”, es decir “una Cuba Libre”), he visto algunos filmes de ese país, pero más allá de ello, sólo puedo opinar sobre lo que he leído o fuentes que conocen y han vivido ahí me han podido contar.

Cuba no es un paraíso para los cubanos, el régimen de Castro, per se, suprimió las libertades de las que “nosotros gozamos” (nótese que lo puse entre comillas), es un pueblo que si bien no ha sufrido hambruna, sí sufren de hambre; donde se supone que todos gozan de las mismas oportunidades, derechos y beneficios. Es un país con casi no existe el analfabetismo (sino es que le quitamos el casi), donde se privilegia el estudio, la práctica y desarrollo deportivo; ni hablar del sector salud, un verdadero polo de desarrollo de las ciencias médicas.  En últimas fechas sus habitantes han empezado a gozar de la apertura y el ingreso de empresas extranjeras.

¿Quién a la ligera puede opinar?, hay detractores, hay defensores.

No hay nada más espantoso en este mundo que los radicaloides que no pueden ver más allá de Felipe Calderón o Andrés Manuel López Obrador; siendo imparciales, Cuba, como todo, tiene luz y sombra; cosas sorprendentes, logros importantes en beneficio de la humanidad; pero, también, pasajes obscuros para la historia del ser humano.

Cuando hablo de Fidel Castro, necesariamente me viene a la memoria Porfirio Díaz; en la historia nacional el hombre innombrable, el que encarna la dictadura y la opresión, el genocida y promotor de la corrupción; pero también, para muchos un héroe incomprendido, modernizador de la nación, quien lograra dar estabilidad a este país de “revoltosos”, aquel que hiciera del Peso una moneda de respeto.

Ni todos los mexicanos gozaron de la estabilidad que logró Don Profirio, ni todos los cubanos se alimentaban como Don Fidel, bueno, eso dicen las malas lenguas.

¿Qué tan lejos está México de Cuba?, ¿qué tan lejos está nuestro gobierno del porfiriato?

Antes de andar con nuestros maniqueísmos, deberíamos, creo yo, mirar con detenimiento y decidir a donde queremos llevar el destino de nuestra nación.

Rodrigo Pérez Moo

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